Revista Digital Independiente Impulso
Cultural | Número 2 | Diciembre de 2003
CAPACITAR EN CULTURA:
UNA VISIÓN ARGENTINA
Héctor Ariel Olmos
Todo
programa de capacitación debe salir de un marco conceptual, de otra manera se
trataría de un simulacro de entrenamiento para la nada. Y es entonces cuando
deviene una herramienta estratégica de la política cultural, en aras de
capacitar para la acción, para la intervención
sobre el territorio.
Para
esto, es necesario un modelo cultural abierto a la participación, al cambio y
al enriquecimiento constante de la vida en comunidad
Es
dentro de este marco donde debe insertarse un Programa de Capacitación de todo el personal de cultura, sistemático
y coherente. Lo sabemos: de ninguna manera se podrán lograr objetivos válidos
sin operadores formados.
Las
organizaciones naturales de la comunidad (asociaciones vecinales, sociedades de
fomento, ONGs) a menudo realizan actividades
paralelas y en colaboración con el estado. Si sus integrantes se capacitan, se
favorece sin lugar a dudas la gestión conjunta.
Además,
considero que todo grupo artístico (teatral, musical, de talleres plásticos,
etcétera) debería tener un especialista en gestión entre sus integrantes, sea o
no artista (no siempre los artistas son buenos gestores).
Por otra parte, existe una necesidad imperiosa de debatir
el rol, no sólo del estado, sino de cada estamento de la comunidad en relación
con la cultura. Por eso, cada seminario, cada curso, se han de constituir
–además de los encuentros específicos–
en foros de discusión en gestión y política cultural, que funcionen como usina
de ideas para la acción.
Para lograrlo, hay que reunir no sólo a expertos de la
gestión, sino a quienes
-
conozcan a fondo la
problemática de nuestra cultura;
-
sean buenos transmisores
para aportar sus saberes;
-
sean mejores receptores para recoger las inquietudes
de cada participante;
-
adapten, en
consecuencia, la propuesta a las necesidades específicas.
Características que no implican el rechazo de aportes
de especialistas extranjeros –imprescindibles en un mundo interconectado– sino
que habrá que incorporárselos en un marco como el antes referido, y no sólo para
vestir el programa de prestigio. Su implementación debe
obedecer a un diseño estratégico que responda al marco conceptual y a las
necesidades específicas del sector y la comunidad.
¿EN QUÉ CAPACITAR?
·
El grupo de especialistas convocados por el Consejo
de Europa (2000) recomienda los siguientes ítems para capacitar al personal de
gestión cultural:
·
Conocimiento sobre arte,
historia del arte, estética y teorías culturales
·
Conocimiento financiero y
habilidades para fundraising
·
Conocimiento y habilidades
para el marketing
·
Conocimiento económico y
jurídico (comprensión del marco legal y del sistema de contrataciones)
·
Creatividad: manejo de
situaciones de cambio y compañerismo.
·
Habilidades “duras” del gerenciamiento, planificación, toma de decisiones, organización,
control.
·
Capacidades “suaves”:
motivación, liderazgo, integración de equipos.
·
Capacidades de comunicación
y divulgación –dentro y fuera del sector
cultural.
·
Capacidades para el manejo
de proyectos: escritura, ejecución monitoreo y evaluación del proyecto.
·
Capacidad para el uso de
nuevas tecnologías.
·
Dominio de idiomas.
Además
resulta fundamental:
·
el conocimiento de las
culturas locales desde una perspectiva socioantropológica;
·
el conocimiento sobre
políticas culturales;
·
la capacidad para entrar en
relación con los saberes y prácticas populares.
Como dirían los ingleses: last but not least. Este último ítem
es esencial para el mutuo aprovechamiento entre la gestión y la comunidad,
puesto que contribuirá a legitimar la gestión ante la gente y la comunidad se beneficiará de una tarea bien
implementada. Por ejemplo, ¿sería posible estudiar a fondo, para emplearlas en
la gestión, las estrategias de organización y supervivencia del Carnaval en el
noroeste argentino que ha resistido todos los embates culturales imaginables,
incluida la supresión de los feriados y los impedimentos a todo tipo de reunión
durante la Dictadura militar? Proviene de la tradición oral y no han sido nunca
necesarios los aparatos del estado para su continuidad. Allí se dan las
funciones, las redes, la comunicación, las responsabilidades, los niveles.
Nos
encontramos en un punto neurálgico. La calidad del capital humano será el factor
determinante del éxito o el fracaso en la ejecución de una política cultural.
Por eso, la capacitación se convierte en una necesidad estratégica.
ARGENTINA:
LO OFICIAL
La capacitación en cultura en la Argentina
no obedece a ningún plan estructurado ni
a consenso de ningún tipo. Existen una multitud de ofertas en el ámbito público
y privado pero sin un eje que las articule.
La Secretaría de Cultura de la Nación
–que tiene rango de Ministerio– ha abierto una sub-área
de Capacitación dentro de la Dirección Nacional de Acción Federal e Industrias
Culturales: una mini caja de quinta categoría en este juego de cajas chinas al
estilo argentino, que intenta responder con mínimo presupuesto a las necesidades
de todo un país. Recordemos el axioma de Olmos: cuanto más líneas tiene la
tarjeta de presentación menos relevante es el funcionario. No obstante, se
realizan encomiables esfuerzos para ofrecer alguna respuesta, organizando
sistemas de pasantías con agentes de las provincias;[1] agentes que llegan a Buenos
Aires a recibir cursos y seminarios y estancias en diferentes estructuras de
Cultura, a fin de permitirse acumular puntaje para sus carreras administrativas
en convenio con el Instituto Nacional de la Administración Pública (INAP).[2] La escasa jerarquía del área
muestra que no se la considera de importancia estratégica para la gestión de
Cultura.
En el año 2001, la Secretaría de Cultura
llevó a cabo un Diplomado de Postgrado en Gestión y Política Cultural en convenio
con la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), que se
discontinuó en el 2002 y se retomó en el 2003, con menor financiamiento del
Estado. La experiencia de asociación con universidades no se ha ampliado no
sólo en esta área sino también en las demás.
La Ciudad de Buenos Aires –el presupuesto de Cultura más importante del
país– beca a sus agentes en un postgrado en Administración de Teatros que
imparte la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires,
pero no tiene una estructura propia de capacitación dentro de Cultura.
En las administraciones provinciales cada
tanto se intentan acciones aisladas, sin un ritmo ni un plan orgánico. Al
respecto puede citarse el programa de Capacitación en Cultura 2000-2001 en la provincia
de Buenos Aires, que fue desactivado por la crisis económica y no volvió a
escena.
Lo que el estado no da, la sociedad civil
lo intenta. Por eso aparecen propuestas de universidades públicas y privadas,
de fundaciones, de organizaciones diferentes para suplir las carencias. Hay
instancias de grado:
·
Universidad Nacional de Tres de Febrero
·
Universidad Nacional de Mar del Plata (a distancia)
Y también Postgrados:
Maestrías:
·
Universidades Nacional de
San Martín
·
Universidad de Palermo
Diplomados:
·
Fundación Ortega y Gasset
·
ESEADE
Especialización:
·
Universidad Nacional de Buenos Aires, Facultad de Filosofía y
Letras
·
Instituto Universitario Nacional del Arte
Ocasionalmente se efectúan reuniones,
congresos, con cierta espectacularidad por el relieve de las personalidades
convocadas –locales y del extranjero– pero sus resultados, recomendaciones,
sugerencias, jamás son tenidos en cuenta por las autoridades, que por lo común
desconocen el capital humano con que cuenta el país.[3]
La convocatoria que tienen estas ofertas
(la lista no es exhaustiva) demuestra con claridad dos cosas:
·
la exigencia de que el área se profesionalice de una vez
·
la visión que desde la sociedad civil se tiene respecto de Cultura
como sector relevante para el desarrollo del país, en el doble sentido de
que genera empleo y –esto es a mi juicio
lo más trascendente– confiere sentido a todo el hacer de la sociedad.
e-mail: hectorarielolmos@fibertel.com.ar
[1] En Argentina, las Provincias son
equivalentes a los estados en México
[2] El INAP impartió las primeras Maestrías en Cultura Argentina y en Gestión Cultural en el primer lustro de los 90 que fueron desarticuladas en la gestión de Claudia Bello (Presidencia de Menem), quien dejó, sin embargo, un área de Capacitación en Cultura que funcionó con seminarios itinerantes hasta 1999 en que el gobierno de Dela Rúa – el Presidente fugitivo de los cacerolazos del 2001- la desmanteló.
[3] Como
muestra baste el siguiente botón: para diseñar el Plan Estratégico de Cultura
de la Ciudad de Buenos Aires se contrató a expertos catalanes quienes, como
profesionales de primer nivel que son, convocaron a expertos argentinos para
saber el terreno en que estaban pisando. Vale aclarar que todas las instancias
de capacitación mencionadas en este artículo generaron graduados y que hay en
el país una gran cantidad de especialistas que se han formado también en Europa
(sobre todo en España y Francia) y en Estados Unidos: expertus habemus.