Revista 6-7, Abril-Septiembre 1991

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Migración
CAUSALES DE LA MIGRACIÓN Y SU IMPACTO EN LAS COMUNIDADES DE ORIGEN
(Estudio de caso: el norte del 
municipio de Villanueva, Zacatecas)


Javier Colmenares López
Licenciado en economía por la UdeG;
maestría en economía por la UNAM; docente de
la maestría en ciencias sociales de la UAZ


Introducción

La importancia de la mano de obra en el proceso de expansión industrial de los Estados Unidos es indudable. Los trabajadores mexicanos han sido inducidos a trabajar en los Estados Unidos -legal o ilegalmente- cuando se ha necesitado de fuerza de trabajo accesible y barata y han sido repatriados o deportados a México en épocas de contracción económica. (David Maciel, «Al norte del río Bravo: pasado inmediato 1930-1981», México: Siglo XXI, 1984).

La comunidad mexicana, alguna vez dueña de su propio destino antes de la guerra entre los Estados Unidos y México (1846-1848), perdió tierras, poder e identidad en los Estados Unidos a través de un proceso de colonialismo, violencia y racismo. La importancia del fenómeno de la emigración entre ambos países ha llamado poderosamente la atención de los estudiosos de las ciencias sociales en ambos lados de la línea fronteriza.

Dentro de esta atención, deseamos participar en el análisis de esta problemática, con la aportación de una experiencia realizada en las comunidades del norte del municipio de Villanueva, Zacatecas, porque en esta zona existen algunas características físicas, naturales, históricas que la hacen una interesante zona de estudio.

De las razones físico-naturales que nos llamaron la atención, tenemos el tipo de tierra -de baja calidad orgánica para la agricultura-, su clima seco, con poca precipitación pluvial y el hecho de que esta zona se encuentre ubicada geográficamente entre tres cabeceras municipales -Zacatecas, Jerez y Villanueva- que de alguna forma se pueden considerar con alguna relación socioeconómica con la zona de estudio.

La ubicación de la secundaria técnica nº 23 nos facilitó el acercamiento y el conocimiento empírico de todas las comunidades seleccionadas para el estudio, a través de pláticas con algunos profesores y estudiantes de la escuela secundaria. Además tuvimos la oportunidad de conversar con los hermanos Pedro y Salvador. Flores, ejidatarios del Vergel (Santa Rosa), quienes nos informaron de los problemas, necesidades y vida de esta zona, lo cual nos permitió hacer algunas consideraciones socioeconómicas. Por último, al escuchar parte de la historia de la emigración y de la hacienda de Malpaso, nos estimuló para ir forjando la determinación de investigar el fenómeno de la emigración.

A la par de las razones expuestas, están las de orden académico. Éstas son una necesidad en todo estudioso de las ciencias sociales y más cuando uno se encuentra inmerso en una región en donde la emigración es un fenómeno común, de fuerte tradición y que parte de la economía del estado de Zacatecas se sustenta en este fenómeno. Es por todas estas razones que ofrecemos esta aportación para su análisis y discusión.

Los objetivos que esperamos alcanzar son: 1. Plantear una breve visión histórica de la migración que nos permita ubicar en México la razón histórica de ésta a través de los diferentes periodos que ha tenido el fenómeno, para posteriormente visualizar algunas características históricas del fenómeno de la migración en Zacatecas; 2. Analizar la problemática específica de la migración en las comunidades seleccionadas que se ubican al norte del municipio de Villanueva, Zacatecas; 3. Cuantificar y analizar las causas socioeconómicas, como el nivel de ingresos, productividad, rendimientos, etc., y de los aspectos sociales tales como la educación, salud, vivienda, etc. Es decir, procurarnos algunos indicadores que nos permitan indagar los motivos de la emigración en esta zona de Zacatecas. En otros términos, medir las condiciones materiales de vida en estas comunidades; 4. Cuantificar el fenómeno de la emigración en los aspectos antes señalados desde su lugar de origen, procurando explicar los nexos históricos y familiares establecidos por los flujos de trabajadores de estas comunidades hacia los Estados Unidos a través de dos momentos: entre la primera y última vez. Consideramos que esto nos permitirá detectar a través de la diferencia, el impacto socioeconómico en las comunidades de origen; 5. Cuantificar y analizar la inserción y participación del trabajador emigrado en los diferentes sectores de la economía norteamericana para después desprender analíticamente el impacto en las comunidades estudiadas.

Además de recoger los resultados del trabajo realizado "in situ", planteamos una visión, aunque apretada, de la historia del desarrollo del capitalismo, tanto en el suroeste norteamericano como en México, pasando por hacer algunas consideraciones de las relaciones entre México y los Estados Unidos y el fenómeno de la emigración. Junto a este planteamiento, se trata de explicar sucintamente el desarrollo del capitalismo en Zacatecas como parte de un todo nacional, pero que en esta región tiene sus propias características que lo hacen aún ser uno de los estados de la República Mexicana más pobres y la zona de estudio formando parte de este contexto regional. Finalmente se utilizan algunos indicadores socioeconómicos de la región, para constatar la real y verdadera situación de los emigrantes zacatecanos.

Enseguida, con la visión nacional-regional de conjunto, se procede al análisis y utilización de los indicadores socioeconómicos de las condiciones materiales obtenidos de las encuestas de las comunidades seleccionadas, observándose poca discrepancia entre los indicadores que se manejan a nivel regional y los obtenidos de la muestra.

Posteriormente, se analiza y expone la situación del emigrante a través de dos momentos: entre la primera vez que emigran y la última vez, procurando con ello, analizar el o los cambios ocurridos entre ambos momentos, para de esta forma explicar el impacto de la emigración a los Estados Unidos en estas comunidades. También se comparan algunos indicadores como ingresos, ahorros, el envío de apoyo a las familias, etc., que tienen que ver con la situación de los emigrados, en relación a otros autores que han hecho los mismos cálculos en este sentido.

Por último se exponen una serie de consideraciones teóricas junto con algunas conclusiones sobre el resultado global de la investigación.

El contexto histórico nacional y la emigración

El origen

Al iniciar este breve bosquejo histórico acerca del marco de referencia del fenómeno de la emigración, es necesario realizar algunos cortes históricos para ubicar con mayor precisión la evolución de los hechos que nos permitirán entender mejor las condiciones materiales de los emigrantes.

En 1848, con el tratado de Guadalupe-Hidalgo, se realizó el despojo de la mitad de nuestro territorio por parte de los Estados Unidos. Poco después, se descubrió oro en California y empezaron a llegar grandes cantidades de americanos al suroeste de los Estados Unidos, iniciándose así una era de prosperidad y dominio. Arrebataron tierras y recursos a los habitantes originales. Al crecimiento natural de esta población, se sumaron posteriormente las masas migratorias de muchas partes del mundo y México, hacia finales del siglo pasado.

Es precisamente a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, cuando la historia de la migración hacia los Estados Unidos empieza a desarrollarse paralelamente con la historia de México, en donde se conjugaban los intereses de ambos países -México-Estados Unidos- y en donde las necesidades de los emigrantes mexicanos se ven envueltas en el contexto de estas amplias relaciones de México y los Estados Unidos. Es la complejidad de la contradicción la que se pretende aprehender y analizar.

Una parte de la historia del desarrollo del capitalismo de los Estados Unidos, en especial la del suroeste norteamericano, tiene una estrecha relación con la historia de México, pues ambos comparten una frontera de aproximadamente 3,000 km. Esta parte de la historia de ambos países tiene como eje central y común, la necesidad de la expansión del capital.

Así, en 1848 el capital comercial y financiero de los Estados Unidos ya se había apoderado de los estados del este norteamericano que florecían gracias al intercambio comercial. Entonces empieza a expandirse hacia el suroeste. Esta expansión fue impulsada por las potencias financieras del este. La guerra con México sirve y tiene sentido en esta expansión.

Así, con todo a su favor, el capitalismo sometía poco a poco a la pequeña propiedad de todo el suroeste norteamericano. Con el acaparamiento de tierras, se van creando otros nexos con la agricultura, la minería y el ferrocarril, convirtiéndose así en dueños de todos los recursos naturales que hubiera en el suelo.

Cuando el capitalismo se consolida y se impone como modo de producción dominante, trasforma el proceso de trabajo. Con la implantación del capitalismo en el suroeste norteamericano, cambiaron las condiciones de vida de los mexicanos, las cuales tendieron a hacerse cada vez peores.

La necesidad de expansión del capital fuera de sus fronteras no tiene límites, elimina obstáculos algunas veces violentamente, otras a través de presiones diplomáticas. Para el caso de México así sucedió cuando Porfirio Díaz abrió las puertas de nuestra economía a los capitales norteamericanos, convirtiéndose México en una reserva de materias primas y mano de obra no calificada o semicalificada.

El desarrollo acelerado del suroeste norteamericano se debió en parte al aumento de la demanda de mano de obra mexicana, sobre todo la construcción y mantenimiento del ferrocarril y de la agricultura. La satisfacción de esta demanda de tan peculiar mercancía, se encontraba, al suroeste, en México. Uno de los factores que facilitaron su acceso fue la vecindad geográfica. Comparativamente hablando, abarataba y facilitaba la adquisición de brazos para el trabajo, pues para cualquier inmigrante de otros países o continentes representaba mayor dificultad para el traslado. Otro factor es el histórico, porque los flujos migratorios establecidos, datan de varios lustros atrás, flujos que se caracterizan por ser de tipo familiar, amistosos, o en muchas ocasiones a nivel de comunidad. Este factor histórico, para los mexicanos, significa estar en casa y no ir a otro país es decir, es estar en familia y contar con un terreno conocido.

Hacia la misma época, en México, la penetración del capitalismo se expandía aceleradamente y con enormes desequilibrios debido a que ocurría a expensas de la inversión extranjera impulsada por la política económica del porfiriato. Este desarrollo no era capaz de absorber la fuerza de trabajo que generaba la separación de los medios de producción de sus dueños. La extensión y ejecución de las leyes de Reforma durante el porfiriato condujeron a la concentración de la tierra y la economía se orientó hacia la exportación, causando un grave deterioro en las condiciones de vida de los mexicanos, sobre todo de los campesinos, encontrando en la emigración a los Estados Unidos una salida a esta situación por las perspectivas de empleo y mejores salarios.

Los trabajos desempeñados por los inmigrantes mexicanos en este acelerado proceso del desarrollo del capitalismo en el suroeste norteamericano fueron en labores agotadoras y mal pagadas como lo eran los trabajos de la pizca de frutas, algodón y legumbres y los trabajos en el tendido del ferrocarril. Con esta última actividad, surgen diversas formas de contratación legal e ilegal, con los contratistas como medieros entre el patrón y el trabajador.

El lugar de reclutamiento favorito por estos medieros era la meseta central de México, en donde las condiciones de la agricultura son difíciles, especialmente para los campesinos, pues la concentración de la tierra en pocas manos liberaba gran cantidad de fuerza de trabajo. Esto determinó que fueran los estados de la meseta central los que habrían de suministrar la fuerza de trabajo emigrante.

Las razones históricas son claras: esta parte de los Estados Unidos había pertenecido a México, manteniéndose poco a poco y desde principios del siglo XX una cultura viva en esa región, lo cual sirvió de apoyo al proceso migratorio y su concentración. Además se han delimitado y establecido históricamente dos regiones en ambos países: en los Estados Unidos el suroeste (California, Texas, Arizona, etc.) y en México la meseta central (Guanajuato, Jalisco, Michoacán, etc.) mezclándose, simbólicamente, dos culturas regionales con bastantes elementos comunes.

Una característica fundamental es que estas corrientes migratorias son temporales por la cercanía de ambos países y son muy diferentes a las de otros inmigrantes europeos o del Pacífico que se ven obligados a establecerse en forma definitiva. A final de cuentas dos necesidades se amalgamaron contradictoriamente: la necesidad de mano de obra abundante, barata y dócil en el suroeste de los Estados Unidos, y una población de campesinos sin recursos ni trabajo en México. De esta forma las leyes del desarrollo del capitalismo se complementaron y se impusieron pero con causas y efectos diferentes para cada uno de los dos países.

Primer periodo: los primeros contactos

La región suroeste de los Estados Unidos se incorporó plenamente a la economía norteamericana en las primeras décadas del siglo XX. Este proceso requirió de mano de obra barata, primero para el ferrocarril, después para las labores agrícolas. La primera guerra mundial vino a aumentar la demanda de mano de obra en los campos agrícolas. Los Estados Unidos se dieron cuenta de que ésta se encontraba al sur de su frontera, en México, y particularmente en la meseta central, zona densamente poblada y pobre agrícolamente hablando, pues en términos generales, es una zona ejidal y temporalera. Esto explica en gran medida, la tradición histórica que existe en estas regiones mexicanas por emigrar a los Estados Unidos.

Mientras que el suroeste norteamericano necesitaba de mucha mano de obra, en México seguían desarrollándose formas híbridas de desarrollo, pues se daba simultáneamente el proceso de acumulación originaria y el proceso de acumulación capitalista. Con el primero el suroeste norteamericano se proveía de mano de obra. Con el segundo, el capitalismo internacional se expandía, con los Estados Unidos e Inglaterra a la cabeza penetrando en México, colocando sus capitales tan necesarios para su desarrollo. Todo esto causó grandes cambios en la estructura agraria y en la propiedad de la tierra, concentrándose grandes extensiones de tierra en pocas manos y despojando al campesino de sus medios de producción. Todas estas y algunas más fueron las causas de la Revolución de 1910.

Durante la primera guerra mundial aumentó la demanda de fuerza de trabajo en los Estados Unidos. Así, con o sin documentos, creció el flujo migratorio a los Estados Unidos. Ante el aumento de extranjeros, después de la guerra, varios grupos económicos norteamericanos empezaron a presionar al gobierno para que se expulsara del país a los inmigrantes y a la vez se restringiera su entrada. En 1924 se creó la Ley de Inmigración y la patrulla fronteriza. En 1929 aumentó el número de deportados a causa de la crisis, aunque ya para entonces se habían creado nexos familiares entre ambas regiones en los dos países.

Inmediatamente después de la Revolución Mexicana el Estado tuvo que enfrentar múltiples problemas, muchos de ellos cruciales, tanto a nivel interno como externo. Entre los internos, la embestida del clero, la defensa del cumplimiento de la Constitución de 1917, la dificultad de aplicar las leyes agrarias, la reconstrucción política interna tanto económica como social. De los problemas externos, el fundamental fue la ruptura de relaciones diplomáticas con los Estados Unidos en 1917. Para reanudarlas, hubo de firmarse el tratado de Bucareli en 1923 para que se reconociera al presidente Álvaro Obregón. En síntesis, para este primer periodo tenemos la necesidad de mano de obra en el suroeste de los Estado Unidos, salvo en la crisis del 29, y por otra parte, la situación económica política y social de inestabilidad en México fueron el contexto para la emigración a los Estados Unidos.

Segundo periodo: la época de las contrataciones

Nuevamente la segunda Guerra Mundial, vino a exigir a los Estados Unidos gran cantidad de mano de obra tanto en la industria como en la agricultura. Para la industria fueron "reclutados" los obreros agrícolas de los Estados Unidos o se enrolaban en el ejército para la guerra. Para la agricultura, fue abastecida con gentes del sur de la frontera a pesar de que en este sector económico los salarios eran bajos. La necesidad de la fuerza de trabajo hizo que el gobierno norteamericano iniciara un acercamiento en las relaciones diplomáticas con el gobierno mexicano, pues éste aún no olvidaba las formas brutales de deportación de sus compatriotas durante la década de los treinta.

Así es como el gobierno de los Estados Unidos propuso a su homólogo en México un convenio sobre la importación de mano de obra. Éste se firmó en agosto de 1942.

La nueva coyuntura de la guerra ayudaba a los mutuos intereses de ambos países. Todos se beneficiaban. Para México significaba una forma de satisfacer un proyecto de cambio estructural hacia la industrialización, para la cual necesitaba asistencia técnica y financiera. Todo fue buenas relaciones, coperación y amistad entre los dos países. En esta coyuntura, México se encontraba en condiciones internas diferentes, ya que no existía división entre las diferentes fracciones políticas. Existía cohesión, hegemonía y organización en el estado mexicano. La política del maximato de Calles estaba vigente y empezaba a dar sus frutos. Todos los mexicanos estaban unidos y prestos a contribuir al éxito de las naciones aliadas que peleaban en la segunda guerra mundial.

Los Estados Unidos necesitaban de materias primas y mano de obra; México, de asistencia técnica y financiera. Podemos estar de acuerdo en lo siguiente: la firma de esta serie de convenios entre ambos países significó para México una salida oportuna a un problema de capacidad de absorción de mano de obra. El proceso de industrialización, en vez de emplear mucha mano de obra la ocupaba en menor proporción a la demandada. Por esta razón, los convenios fueron una válvula de escape momentánea, coyuntural y temporal para los diferentes gobiernos mexicanos que tuvieron que vivir durante toda esta época de 1942 a 1964.

La síntesis de este periodo es reclutamiento de mano de obra. En esta ocasión en forma legal. Después de la guerra, deportaciones de fuerza de trabajo para regular la oferta y la demanda de trabajo en el mercado norteamericano. Se ahondan más los nexos de las mismas regiones expulsoras y receptoras de mano de obra en ambos países y, por último, se perfila el carácter temporal de la emigración.

Tercer periodo: la situacion actual

En este periodo no existe regulación oficial alguna para el movimiento migratorio. No hay documentos para los trabajadores mexicanos a los Estados Unidos. Esto persiste porque así le conviene al gobierno y a los empresarios norteamericanos. Genera condiciones para explotar más y mejor al trabajador ilegal. Son ahora los "coyotes" o "polleros" los que se encargan de pasar al presunto ilegal a los Estados Unidos. Ahora se empieza a diversificar poco a poco el tipo de empleo y el sector económico que absorbe a todos los ilegales que trabajan en los Estados Unidos. Igualmente, se observa también que existe una diversificación y concentración de trabajadores inmigrantes en algunas regiones geográficas de los Estados Unidos.

Es claro que la gente de México que emigra a los Estados Unidos lo hace por dos razones: el desempleo y los altos salarios, dándose una situación inversa, pues mientras que el desempleo aumenta, el salario baja.

A pesar de la discriminación racial de que es objeto el mexicano, éste seguirá emigrando, porque mientras el empresario norteamericano necesite de mano de obra barata y dócil abrirá sus puertas a extranjeros. Siempre le será más rentable al empresario norteamericano contratar mano de obra extranjera y más si ésta es ilegal, que impulsar o legalizar cualquier opción dentro del derecho, pues esto le costará y le tardará más tiempo y dinero.

Queda abierto este tercer periodo a la discusión e investigación. Hoy existe un cambio estructural en el modo de producción capitalista y se da un reacomodo en la división internacional del trabajo que repercute en el fenómeno de la emigración. De tal forma que el gobierno de los Estados Unidos ha procurado legislar la emigración disponiendo un nueva ley en materia migratoria. Ésta es la ley Simpson-Rodino aprobada en 1986. Con ella, el gobierno norteamericano intenta regular el flujo migratorio, pero a la vez plantea la oportunidad de que algunos inmigrantes regularicen su situación en los Estados Unidos.

Sin embargo, el carácter y contenido de esta ley despertó interés en diferentes espacios y niveles, tanto en el gobierno mexicano como en algunos lugares académicos y público en general.

Con estas líneas nada más queremos señalar y reiterar que en este tercer periodo existen cambios que son objeto de análisis, discusión e investigación y que cada vez más exigen sean tomados por quienes les interese hacerlo.

Ubicación geográfica del estado y del municipio

El estado de Zacatecas se sitúa geográficamente en la región centro-norte del país. Sus cordenadas de localización son: del paralelo 25º 09' y 21º 01' de latitud norte y del meridiano 100º 48' y 104º 20' de longitud oeste, a una altura media sobre el nivel del mar de 2,494 metros.

Colinda al norte con el estado de Coahuila, con dirección este-oeste, teniendo como punto de referencia en el este la población de El Salvador y en el oeste la población de San José de los Charcos. Al este y noreste está limitado por San Luis Potosí con dirección noreste y norte-sureste. Al sureste y sur con Jalisco. Por último, al oeste y noroeste limita con Durango, con dirección suroeste-norte. En la actualidad, el estado de Zacatecas está dividido en 56 municipios, siendo la ciudad de Zacatecas la capital del mismo.

En términos generales, los suelos del estado de Zacatecas tienen un potencial pobre para la agricultura; sin embargo, existen en el noroeste, centro y sureste amplias porciones aptas para la agricultura.

El municipio de Villanueva se encuentra localizado entre los 22º 21' 30" de latitud norte y a los 103º 09' de longitud oeste. Tiene una altura media de 1,840 metros sobre el nivel del mar y una superficie de 2,567 km². Limita al norte con los municipios de Zacatecas y Jerez, al sur con los de Joaquín Amaro y Tabasco, al oriente con el de Genaro Codina y el estado de Aguascalientes, al poniente con el municipio de Tepetongo y el estado de Jalisco.

Su historia

Zacatecas, del náhuatl "zacatl", zacate, y "co", locativo: lugar donde abunda el zacate, es la ciudad capital del estado de Zacatecas y cabecera del municipio de su nombre. Zacatecas es un estado con una historia rica. Destaca no solamente por la importancia económica que logró durante la época de la Independencia, en la Reforma e incluso en el porfiriato, sino por su importante historia social y cultural.

El esfuerzo de este pueblo no ha logrado aún traducirse en un proceso de desarrollo generalizado, pues históricamente fue objeto de una desacumulación bastante grande, desde la época colonial, de Reforma y en el porfiriato. Esto explica, entre otras cosas, el enorme drenaje de población que sufre año con año.

La realidad es más compleja y tiene sus antecedentes desde la conquista de estas tierras por los españoles (Juan de Tolosa). Esta tierra era habitada por diversos grupos étnicos a los cuales se les conocía generalmente como chichimecas. Estos grupos eran entre otros: los zacatecos, guachichiles, caxcanes, tecuexes, irritilas y tepehuanes.

Durante todo el siglo XVII la región de Zacatecas fue objeto de explotación y saqueo de sus minerales por parte de los españoles, a la vez que se iban fundando otros poblados como sucedió en 1692 en que se fundó la ciudad de Villanueva por un grupo de españoles al frente de los cuales iban Juan Leonardo de Villoslada, Fernando de Orellana, Pedro de Olague, Martín de León e Hipólito Estrada. El epicentro de la explotación y acumulación en Zacatecas era la minería, pero a su vez la acumulación estaba sujeta a las necesidades de la metrópoli, lo cual originaba una fuerte desacumulación de capital. La reproducción de éste requiere de invertirse para poder crecer, además de la explotación de la fuerza de trabajo. Pero resulta que en Zacatecas no sucedía así, pues todo o casi todo el producto minero salía para la metrópoli vía la Nueva España. La bondad natural de la región fue explotada despiadadamente durante todo el periodo colonial, marcando así su destino como una de las zonas del país con un pasado de abundancia y un presente pobre.

Podemos concluir que el proceso de acumulación en todo el periodo colonial estuvo basado en la explotación de mano de obra indígena obtenida a través de la guerra y el despojo de la propiedad de la tierra. Las relaciones de producción que predominaban durante la colonia eran de tipo hacendario, en que la producción apenas si alcanzaba para un mínimo de intercambio.

Un elemento esencial para el desarrollo del capitalismo es la formación e integración del mercado interno. Para ello la introducción del ferrocarril en el sistema de comunicación en México fue contundente. Éste modificó de forma indirecta la extracción de las cantidades de plata, pues ayudó al incremento de la producción para poder satisfacer una gran demanda del mercado internacional.

Contrariamente a lo que muchos suponen, Zacatecas no formó parte del proceso integrador y dinamizador del ferrocarril, pues siguió siendo un simple abastecedor de materias primas. Nunca pudo llegar a ser o tener un complejo industrial en el ramo de la minería, a pesar de tener a la mano la materia prima suficiente y necesaria para hacerlo. Toda su producción de metales se enviaba fuera de la región. Una parte se iba hacia Durango o Monterrey, y otra hacia la ciudad de México o al extranjero.

Históricamente está demostrado que Zacatecas ha sido una región de desacumulación y que bajo ninguna condición se ha podido crear una acumulación que le permita cambiar de raíz su actual situación. Sin embargo, al final del siglo XIX, los precios internacionales de la plata empezaron a fluctuar a la baja. El desajuste del mercado de la plata vino a poner en manos del capital extranjero la industria minera de la región. Pero a pesar de esto, el quiebre y cierre de muchas empresas no se hizo esperar.

La agricultura en Zacatecas nunca tuvo la capacidad suficiente para cubrir la demanda de granos que requería la población, pues desde la época colonial tuvo que recurrir a los centros productores de la época, que eran el Bajío y Guadalajara, con los cuales mantenía regularmente un estrecho comercio y comunicación.

En el periodo del porfiriato ocurrió algo semejante, pues hasta de los Estados Unidos se tuvo que importar granos para alimentar al pueblo. La existencia de haciendas alrededor de los centros mineros que abastecían de granos e insumos para la minería, estaban sujetas a las condiciones de producción de la hacienda y a las condiciones climáticas, las cuales eran muy irregulares. Por lo tanto, no existía seguridad en el abastecimiento de alimentos para la población, a pesar de que el crecimiento demográfico de la región no era muy grande y que ésta como la agricultura, sufrían las embestidas de la naturaleza, sobre todo cuando alguna epidemia diezmaba a la población.

La liquidación del periodo porfirista empezó a manifestarse a partir de la crisis de 1907. En ella las contradicciones del capitalismo empezaron a extenderse en todo el país, siendo el campo el marco de la lucha de clases. Era ahí, en donde las condiciones de vida de los campesinos eran paupérrimas y donde la injusticia y la explotación estaban a la orden del día. La crisis de 1907 exigía un reacomodo de la estructura económica, un cambio en la vida política y nuevos reacomodos sociales en términos de las clases sociales. El modelo de desarrollo del porfiriato estaba agotado; el capitalismo necesitaba un cambio en el proceso de acumulación. La paz y progreso porfiriano tocaba a su fin. La Revolución de 1910 sería la expresión política y social del cambio que requería ese nuevo proceso de acumulación capitalista.

Reparto agrario

La revolución de 1910 y el movimiento cristero fueron las causas de la emigración a los Estados Unidos en Zacatecas. Con el reparto agrario se trató de detener el proceso migratorio. Este reparto agrario, ni fue completo ni satisfactorio. Fue incompleto, en el sentido de que se repartieron las tierras sin implementos ni animales para trabajarlas. Esto, de antemano, retrasó un desarrollo productivo que permitiera una recuperación agropecuaria que tan siquiera alcanzara los niveles anteriores de la Revolución. Insatisfactorio, porque las mejores tierras no fueron objeto de reparto o éste fue muy selectivo.

La aplicación del artículo 27 constitucional en Zacatecas se empezó a ejecutar el 4 de marzo de 1918, según cédulas de información proporcionadas por el Centro de Estudios Históricos del Agrarismo en México (CEHAM) y por la SRA en Zacatecas. Según esta misma fuente, las haciendas ubicadas en el municipio de Villanueva se empezaron a repartir el 25 de marzo de 1925, siendo presidente de la república Plutarco Elías Calles (ver cuadro 1).

En este amplio periodo de reparto agrario (1918-1982) encontramos al principio una concentración de la propiedad rústica en doce personas que eran las dueñas de las haciendas establecidas en lo que es hoy el municipio de Villanueva. Estas doce personas poseían el 47.5% del total del territorio del municipio. Las haciendas que más extensión tenían y, por lo tanto, mayor concentración de tierra, eran, en orden de importancia, la hacienda de Malpaso con 43.1% que pertenecía a don Benjamín Gómez Gordoa; la hacienda de la Encarnación con 19.2%, siendo su propietario don Francisco Moncada. La hacienda de San Cristóbal (Agua Caliente) con el 13.1%, de la cual la cédula no registra propietario; la hacienda de Tayahua con el 10.0%, siendo su dueño Luis Aguilar y, por último, el concepto de otras con el 14.6% en las cuales se concentran el resto de las haciendas pequeñas en el municipio (ver cuadro 2). El promedio de hectáreas por beneficiado y por tipo de tierra queda ilustrado en el cuadro 3.

Lo que se desprende del cuadro es que el objetivo de la Revolución y de la Constitución en materia agraria se cumplió. Se dividieron los grandes latifundios existentes en el municipio de Villanueva. Sin embargo, la nueva realidad planteada en función de las nuevas estructuras y relaciones sociales de producción se iban a encargar de desmitificar el encanto de la Revolución Mexicana. De un total de 3,768 beneficiados en todo nuestro periodo de estudio, tenemos que de las tierras de temporal el promedio es de 4.105 hectáreas por ejidatario y de las tierras de agostadero 22.675 hectáreas por ejidatario. Esto supuestamente cubrirá las necesidades de una familia campesina.


Indicadores económicos y de bienestar social

Tenemos que el ingreso per cápita nacional para 1970 era de 868,120 pesos anuales y en el estado de Zacatecas era de 476,000 pesos anuales. Este ingreso representa el 54.8% con respecto al ingreso nacional per cápita. Para 1980, este mismo ingreso era de 1,231,200 pesos anuales a nivel nacional y en el estado de Zacatecas era de 587,000 pesos anuales. Analizando estos ingresos de una década a otra, vemos que el ingreso estatal per cápita descendió de 54.8% a 48.4% respecto al ingreso nacional, además de que el ingreso estatal per cápita está casi a la mitad del ingreso per cápita nacional. Realmente el estado de Zacatecas se puede considerar como una zona pobre, pues los niveles de ingresos son bajos comparativamente hablando, sin considerar el ritmo de crecimiento del índice inflacionario en los precios de las mercancías.

Cuadro 2
Concentración la tierra por las haciendas de Villanueva

Hacienda Hectáreas %
Malpaso 52,517.875 43.1
La Encarnación 23,426.370 19.2
San Cristóbal 15,948.000 13.1
Tayahua 12,123.000 10.0
Otras 17,816.195 14.6
Total 121,841.440 100.0

Fuente: La información fue tomada de las cédulas del CEHAM y la SRA

 

Cuadro 3 
Hectáreas promedio por beneficiado y por tipo de tierra
Tierras Hectáreas Ha promedio nº Benef.
Riego 437.000 0.116 *
Temporal 15,476.600 4.105 *
Agostadero 85,437.844 22.675 *
Monte 0.000 0.000 *
Cerril 985.000 0.261 *
Desierto 0.000 0.000 *
Otros 19,513.996 5.179 *
Total 121,841.440 32.336 3,768
Fuente: Cédulas del CEHAM y la SRA, deleg.Zac. 



Cuadro 4
Ingreso
per cápita en millones de pesos de 1970
Año Nacional Estatal %
1970 0.868120 0.476 54.8
1980 1.213200 0.587 48.4
Fuente: La Economía Mexicana en Cifras, Nafinsa: 1988,10ªed.,p.14;
Anuario estadístico de Zacatecas, INEGI: 1985, p. 25, 34-35, 41 y 48.



El gobierno estatal no ha encontrado la fórmula para dinamizar el sector industrial y convertirlo en el eje de acumulación y la fuente de trabajo para los campesinos de la región y de esta manera atenuar, hasta cierto punto, el flujo migratorio, tanto nacional como internacional. El gobierno estatal no ha podido concertar con la burguesía agraria del estado una estrategia para cambiar de modelo de acumulación a un modelo más dinámico, como lo sería el industrial. La burguesía local no ha querido invertir en algunas ramas industriales porque no encuentra atractiva la tasa de ganancia y porque no existen las condiciones de infraestructura mínima para poder desarrollarse. Para realizar este proyecto, se necesitan fuertes cantidades de capital que el gobierno local no está en condiciones de invertir. 
Hasta este momento, podemos seguir sosteniendo que la desacumulación histórica que ha sufrido la región sigue pesando para modernizar a la misma.

Sin embargo, en lo que respecta a la dotación de servicios en la vivienda, existe un rezago considerable con respecto a los niveles nacionales en cada uno de los tipos de servicios mencionados. Del total de viviendas en México para 1980, casi la mitad, 51.2%, contaba con drenaje y el 48.8% no lo tenía. A nivel estatal, casi las tres cuartas partes del total de viviendas, 73.7%, no tenía el servicio de drenaje y el 26.3% sí tenía drenaje.

De las viviendas que cuentan con el servicio de luz eléctrica en el estado, tenemos que hay una diferencia de 15.2% respecto al nivel nacional y comparando el de Villanueva respecto al nacional, la diferencia es de 22.7%, mientras que el porcentaje nacional llega a casi tres cuartas partes del total, 74.8%. Las viviendas que no tienen el servicio de luz eléctrica a nivel estatal es de 40.4% y en el municipio de Villanueva casi la mitad no lo tiene: 47.9%.

Respecto al servicio de agua entubada, tiene casi el mismo comportamiento que el anterior servicio, tanto a nivel nacional, estatal y municipal, como podrá observarse en los respectivos valores del cuadro.

Condiciones materiales
de la comunidad

Entre la situación planteada anteriormente y la que a continuación se presenta no existe diferencia positiva, sino todo lo contrario: se confirman unas condiciones materiales que difícilmente pueden superar a las de subsistencia. Sin embargo, no está por demás comprobar con algunos indicadores socioeconómicos utilizados en la investigación estas condiciones materiales de la zona de estudio.

Cuadro 5
Participación porcentual de vivienda y  disponibilidad de drenaje, energía eléctrica y agua entubada 1980 
Concepto  Nacional  Estatal  Villanueva
Total Vivienda 100.0 100.0 100.0
Con drenaje 51.2 26.3 8.2
Sin drenaje 48.8 73.7 91.8
Con luz eléc. 74.8 59.6 52.1
Sin luz eléc. 25.2 40.4 47.9
Con agua entub. 70.7 57.9 45.0
Sin agua entub. 29.3 42.1 55.0

Fuente: 10 años de Indicadores económicos y sociales de México, INEGI, 1986, p. 84; Anuarios estadísticos de Zacatecas, INEGI, 1985, p. 173-174 y 227.

Tenemos que la edad promedio de los entrevistados es de 45 años, 90% de sexo masculino y el 10% restante femenino. Su estado civil es 92.1% casados, 4.7% viudos, 1.8% en unión libre y 1.3% solteros. La gran mayoría nació en la misma comunidad: 81.6%; el resto se distribuye entre los diferentes municipios alrededor de Villanueva. En cuanto al nivel de escolaridad tenemos que 91.8% es alfabeta y 8.2% analfabeta, asumiendo como criterio el que sabe leer avisos sencillos y escribir su nombre y recados elementales. En la comunidad tienen servicio educativo desde hace 40.6 años aproximadamente y escuela secundarla desde 1982.

De los servicios de salud a la comunidad sólo empezaron a contar con ellos a partir de los ochenta con el sistema IMSS-Coplamar. En cuando a la vivienda, 90.8% están construidas con adobe y sólo unas cuantas con otro tipo de materiales. Del total de viviendas, casi todas son propietarios de ellas. La vivienda cuenta con un promedio de dos recámaras, una cocina, un patio y 40.3% prácticamente no contaba con baño. En cuanto a los servicios en la vivienda, 76.3% tienen agua potable, 86.3% tienen luz eléctrica y sólo 32.4% tienen drenaje.

La ocupación, el ingreso y otros bienes tienen índices bajos en términos generales, pues 69.7% son agricultores, 12.1% se dedican a trabajar en la industria de la construcción, 11% son empleados, 1.3% se dedican al comercio y 5.8% a otro tipo de actividades.

Los ingresos que obtienen en la comunidad son bajos, pues 59.7% ganaban el salario mínimo y 40.3% por abajo del mínimo. El salario mínimo vigente en el mes de julio de 1988 en el estado de Zacatecas fue de $200,077.50 mensuales. El ingreso-gasto promedio por persona es de $833.66 diarios, y el de nuestra investigación $892.23 pesos diarios por persona, ingreso-gasto que no discrepa mucho del anterior.

El tipo de propiedad es ejidal con 45.5%; el 35.8% no tienen tierras y 18.79% es propiedad privada. La mayoría de los propietarios utiliza sus tierras por la siembra tocándoles en promedio 4.950 ha. En cuanto a la tenencia de la tierra, 39.7% tiene problemas de tenencia de tierra, el resto no. Un factor que influye en este sentido es el crecimiento demográfico en la comunidad, pues al paso del tiempo ésta ha venido creciendo bastante, teniendo como limitante esta presión que el reparto agrario en esta zona casi está terminado, pues no existen tierras que repartir.

Básicamente en las comunidades analizadas siembran maíz y frijol, siendo los granos tradicionales para el sustento de las familias. Los rendimientos que tienen en la comunidad de estas tierras son bajos, pues de maíz sacan 0.327 toneladas por ha y 0.219 t de frijol.

Según nuestra investigación, los precios promedio de estas semillas son de $123,926.22 pesos por t de maíz y de $177,561.47 pesos por t de frijol.

Podemos decir que con los rendimientos y los precios que obtienen los productores de la zona en estudio ni siquiera sacan los costos de producción, mucho menos para vivir. Si a esto le agregamos que son tierras temporaleras que están sujetas al azar climático, que no poseen pozos de agua ni presas y que los insumos que impliquen de alguna manera gastos son inaccesibles para la mayoría de ellos, todo esto viene a cerrar las precarias condiciones de la comunidad. La ganadería no es alternativa aquí, pues 30.8% se dedica a ella. De este porcentaje, 55.6% sí cuenta más o menos con la infraestructura para esta actividad, el resto se conforma con ir poco a poco haciéndose de ella.

Por lo general, en la comunidad, como en muchos lugares de México, existe una concentración del poder político en muy pocas manos, pues tan sólo 7.4% del total de entrevistados han ocupado cargos públicos y 6.3% cargos políticos; el resto no ha tenido oportunidad de desempeñar estas funciones. Entendemos por cargo público todas aquellas actividades de servicios para la comunidad, por ejemplo policía, recaudador de impuestos, etc., y por cargo político a todas aquellas funciones de representantes de un partido político, como por ejemplo el delegado de un partido político, etc.

Las bases políticas de la comunidad descansan en la concepción, control e ideología del partido oficial (PRI). Aunque poco a poco esta hegemonía se va perdiendo, pues 50.5% del total de entrevistados sí tiene militancia política y 49.5% no la tiene. Muchas personas están en el partido oficial porque son presionados, amenazados o condicionados por prebendas económicas y en algunas ocasiones por temor a la represión tanto física como económica. De esta forma, el partido-Estado garantiza una "participación democrática" de estas comunidades en los comicios electorales, garantizando por estas formas el voto y el triunfo del PRI.

La emigración

La actividad principal de la comunidad continúa siendo la agricultura, en torno a la cual gira en gran medida la vida de la comunidad. De la muestra obtenida, 61.8% emigra a los Estados Unidos. Entendemos como emigrante a toda aquella persona que va a trabajar a los EU. De este porcentaje, 78.7% es agricultor básicamente y de éste 21.7% es pequeño propietario, 51.1% es ejidatario y 27.2% no posee tierra.

Los ingresos que obtienen los migrantes por el trabajo que desempeñan en sus comunidades no les alcanza para nada, pues 64.7% ganaban poco más del salario mínimo mensual y 35.3% menos del mínimo vigente al mes de julio de 1988.

Regularmente nadie se va con dinero propio. El 29.4% lo hace con dinero prestado, 71.5% con la ayuda de los amigos y el resto de diversas formas.

Casi el total de los hombres que emigran (94.5%) son casados, con un promedio de seis hijos. Cuando se van estas personas, casi dos tercios del total (63.8%), no tienen trabajo seguro, ni tan siquiera la casa, pues 50.6% no cuenta con ella.

Una vez que logran pasar la línea fronteriza y encuentran trabajo, su salario promedio por hora es de 2.70 dólares. Así, trabajando 40 horas a la semana, el inmigrante obtiene 108.00 dólares. La diferencia entre el ingreso y el gasto (108.00-34.87 respectivamente) nos da 73.13 dólares semanales. Esta diferencia a favor, les permite remitir una ayuda a su familia y/o hacer un ahorro.

Existe una larga tradición para la emigración temporal dentro de estas comunidades, tradición que se remonta hasta las primeras décadas del siglo XX. Estas pocas personas que poco a poco fueron abriendo camino hacia los Estados Unidos, después de 1964 a 1988 ha aumentado el porcentaje a 92.4% del total de emigrantes que han ido por primera ocasión a los Estados Unidos.

Los estados de la Unión Americana que han sido más frecuentados por los emigrantes de estas comunidades son Arizona con 29%, Illinois con 46.8%, Kansas con 16.2%, Washington como 18.7%. Dentro de esta primera ocasión los estados receptores de emigrantes por tradición, California y Texas no tuvieron casi preferencia por los lugareños.

De los sectores de la economía del suroeste norteamericano, la agricultura empleó a 50.2% del total de emigrantes, 12.3% la industria y 37.4% el sector servicios. La mayoría labora en promedio 6 días a la semana con 8 horas diarias.

La ayuda que mandan a la familia es por lo regular y en promedio cada mes. La cantidad de dólares promedio es de 178.00, pero ésta puede elevarse un poco más si sólo se promedia entre los que sí mandan ayuda a la familia: 83.0%. Ésta es de 214.50 dólares mensuales. La suma total de dólares enviados por concepto de ayuda a la familia, de los Estados Unidos a la comunidad, fue de 41,827.00 dólares.

En cuanto al ahorro, 60.8% sí trajo cuando vino de los Estados Unidos y 39.2% no. La cantidad de dólares de ahorro promedio es de 464.80, pero si se promedia entre los que verdaderamente traen ahorro, éste sube a 783.64 dólares. El destino de este ahorro es básicamente invirtiendo en su propiedad 65.0% (tierras, animales, casas, etc.), 20.2% invirtieron en bienes duraderos, 14.7% no bienes duraderos. Nadie gastó sus ahorros en fiestas o diversiones.

El último viaje a los Estados Unidos

Del 100% que se fueron por primera vez a los Estados Unidos, sólo 76.2% fue por última vez. De este porcentaje, 19.5% estuvo en EU hasta 1964. De aquí en adelante, 11.2% estuvo entre 1965-1975 y 69.3% de 1976 hasta el mes de julio de 1988.

Aunque entre la primera y la última vez la cantidad de emigrantes ha disminuido (-56) la distribución porcentual sufre ligeros cambios en la estructura económica, pues el sector uno sufre una disminución de 5.5%, mientras que el sector servicios aumentó en 7.8%. De igual forma, el sector industrial ha bajado en 2.3%. Hoy resulta un tanto arriesgado afirmar categóricamente que sea el sector agrícola el receptor de mano de obra emigrante.

El aumento de las cantidades de dinero, tanto en apoyo a las familias como en salarios, gastos y ahorros que se obtienen en los EU, hace que se presenten cambios cuantitativos en el monto de salarios por hora recibidos por última vez que migraron las personas de la comunidad, siendo éste de 707.98 dólares mensuales y el promedio fue de 3.96 dólares la hora. El aumento del salario en términos absolutos es de 1.26 dólares la hora y en porcentaje significa un incremento de 31.8%. El incremento porcentual de ayuda a la familia mensualmente es de 33.1% y en números absolutos es de 106.00 dólares más que en la primera vez. De igual forma sucede con los ahorros, pues en promedio son 386.96 dólares con un incremento de 33.6%. El monto total de ahorros enviados del exterior por los migrantes a la comunidad es de 125,437 dólares.

En cuanto a la forma de invertir el ahorro casi no ha variado, pues la principal receptora de estos fondos siguen siendo la inversión en su propiedad (casas, tierras, etc.).